Metropolitano 20 y 21 Junio, dos noches inolvidables
El día que Dellafuente detuvo el tiempo en el Metropolitano
Todavía me cuesta procesar lo que vivimos hace unos meses. Quienes estuvimos esas dos noches de junio en el Estadio Riyadh Air Metropolitano sabemos que no fuimos a un concierto cualquiera; fuimos testigos de cómo Dellafuente cerraba un ciclo de diez años de la forma más perfecta posible.
El rugido de 65.000 personas
Desde que entrabas al estadio, el ambiente era distinto. No era solo gente joven; había familias, peñas del Granada y gente de todos los barrios que se habían desplazado a Madrid. Cuando las luces se apagaron y empezó a sonar la intro con de "Le monde ou rien" (canción que siempre pone antes de sus shows porque fue su inspiración) se me puso la piel de gallina.
Lo que más me impactó fue el equilibrio:
- La emoción: Escuchar a todo el estadio cantar a pleno pulmón "Consentía" o llorar con "Veneno" bajo una lluvia que parecía de película.
- La ilusión: Notar que estabas rodeada de gente que compartía los mismos sentimientos por las canciones que sonaban fue mágico.
Un adiós que dolió, pero con orgullo
Hubo un momento, entre láseres y el humo blanco, en el que te dabas cuenta de que aquello era una despedida. Pablo no es de hablar mucho, pero no hacía falta. Verlo allí arriba, con su sencillez de siempre pero dominando un estadio entero, fue la prueba de que se puede llegar a lo más alto sin venderse.
Al salir, con el pitido en los oídos y la sensación de haber formado parte de algo histórico, todos sabíamos que el "RIP DREAMS" no era el final de sus sueños, sino el comienzo de su leyenda. Ahora, con el fotolibro del concierto en las manos, solo queda esperar a que el "bendito" decida volver.


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